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Novedades en el caso Mexicana de Aviación

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Novedades en el caso Mexicana de Aviación. El próximo 11 de febrero se realizará la subasta de los bienes inmuebles de Mexicana de Aviación, empresa declarada en quiebra.

El juez Horacio Nicolás Ruiz Palma, titular del Juzgado Decimoprimero de Distrito en Materia Civil del Distrito Federal, informó que en la fase de quiebra del Concurso Mercantil, expediente número 432/2010, de Compañía Mexicana de Aviación, se realizará una subasta.

La puja de los derechos de uso del Salón Ejecutivo Internacional, la Terminal de Carga y el Edificio de Servicios, todos localizados en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), tendrá lugar el jueves 11 de febrero.

El Consejo de la Judicatura Federal recordó que la convocatoria de la subasta fue publicada en un diario de circulación nacional el 22 de enero del año en curso y de forma permanente en el sitio de internet sindicaturamexicana.com.

Subasta de diciembre de 2015

Se realizó el jueves 17 de diciembre de 2015, una tercera subasta pública sobre los derechos de uso sobre el Salón Ejecutivo Internacional, la Terminal de Carga y el Edificio de Servicios ubicados en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

Esta es la tercera oportunidad en que se subastaron activos como la Terminal de Carga que tiene un precio base de salida de 30 millones de pesos, el Edificio de Servicios inicia en 40 millones y el Salón Ejecutivo con un precio de 3.65 millones de dólares.

En la subasta de noviembre Alsea presentó la mejor oferta económica por los derechos de uso del Salón Ejecutivo Nacional, por lo cual fue declarada ganadora de la puja.

El 29 de junio de 2015 se autorizó la propuesta especial de venta de parte de los bienes que integran la masa concursal de la empresa, con el acuerdo previo de la autoridad concedente, el síndico Ascencio Triujeque y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).

Derechos de la marca

Los derechos de la marca “Mexicana de Aviación”, así como marcas nominativas, avisos comerciales y títulos de reserva, cuya cesión había sido contratada por la aerolínea en favor de Nuevo Grupo Aeroportuario (NGA), fueron declarados legalmente como activos de la masa de quiebra de la compañía.

La autoridad judicial determinó que el contrato de cesión de derechos, firmado por la compañía Mexicana de Aviación y NGA el 29 de diciembre de 2009, se celebró en fraude de acreedores y el documento fue declarado ineficaz, de acuerdo con un comunicado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).

Tras estudiar un recurso de revocación y amparo, ambos interpuestos por NGA, la autoridad judicial declaró infundado el recurso y confirmó la resolución que determinó que el contrato fue celebrado en fraude de acreedores.

En cumplimiento de esa resolución, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial dejó sin efectos el registro de 248 marcas nominativas, tres avisos comerciales y 11 títulos de reserva de uso exclusivo) incluidos en el contrato de cesión a favor de NGA, y los dejó como originalmente estaban; es decir, a nombre de Compañía Mexicana de Aviación.

Las marcas nominativas, los avisos comerciales y los títulos de reserva de uso exclusivo contemplados en el mencionado contrato, no fueron ganados por la SCT, sino que son parte de la masa de la quiebra y forman activos.

Los recursos que se obtengan con su venta dentro del proceso concursal propuesto por el síndico y autorizado por el Juez Concursal, se usarán para cubrir los créditos de los ex trabajadores.

Autorizan enajenar bienes

Un juez federal autorizó el procedimiento especial de enajenación de bienes de la aerolínea Mexicana de Aviación, la cual fue declarada en quiebra tras ser sometida a concurso mercantil.

El Juzgado Decimoprimero de Distrito en Materia Civil en el DF informó que dentro del concurso mercantil de Mexicana de Aviación, (declarada en quiebra), se autorizó el procedimiento especial de enajenación de bienes y su ejecución en una primera etapa.

El procedimiento contó con la aprobación del síndico Alfonso Ascencio Triujeque y de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), “que tendrá verificativo el 13 de agosto de los corrientes, conforme a la convocatoria y bases de venta, publicados en un diario de circulación nacional el pasado 31 de julio de 2015, así como en el sitio de internet subastasmexicana.com”.

De acuerdo con el Consejo de la Judicatura, el procedimiento especial de venta propuesto por el síndico con acuerdo de la SCT, se ejecutaría en dos etapas:

a) La primera, sobre bienes sin restricción, esto es:

  1. Derechos de uso del Edificio de Servicios y de la Terminal de Carga, junto con el mobiliario y equipo de oficina, equipamiento e instalaciones especiales, localizados en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México;
  2. Derechos de uso sobre los Salones Ejecutivos nacional e internacional, junto con el mobiliario, localizados en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México; y,
  3. Acervo marcario y derechos de autor de Compañía Mexicana de Aviación, sociedad anónima de capital variable.

b) La segunda, sobre bienes con restricción a favor de Aeropuertos y Servicios Auxiliares, esto es:

  1. Subasta pública de partes, componentes, consumibles y rotables (refacciones), que constituyen garantía prendaria por el crédito reconocido en el concurso mercantil; y,
  2. El Centro de Adiestramiento Técnico (CAT), que incluye el propio inmueble en que se encuentra instalado, simuladores, así como mobiliario, sistemas visuales, cesión de permisos y certificaciones, ante la Dirección General de Aeronáutica Civil, de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Y un día se declaró la quiebra…

Sin inversionista, sin vuelos, sin pasajeros y ya sin futuro se cumplieron más de cuatro años en que Mexicana de Aviación y sus filiales dejaron de operar. El 28 de agosto de 2010, jaqueada por una crisis financiera la empresa aérea dejó de volar y la noticia un día llegó.

El viernes 4 de abril de 2013, y luego de 43 meses, la titular del Juzgado Décimo Primero de Distrito en Materia Civil en el Distrito Federal, Edith Alarcón Meixueiro, declaró “en estado de quiebra a Compañía Mexicana de Aviación, Mexicana Link (Inter) y Mexicana Click (Aerovías Caribe).”

En el escrito publicado en los expedientes de las tres compañías aéreas con número 432/2010, 516/2010 y 510/2010, respectivamente, Alarcón solicitó que dentro de los siguientes cinco días a que le sea notificada la sentencia de quiebra a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), ésta deberá proponer a un síndico quien será el encargado de la última etapa de la que fuera la principal aerolínea de México.

Además ordenó la notificación de quiebra al conciliador, Gerardo Badín, al interventor Fernando Pérez Correa y a los acreedores residentes en el país, incluidos los ocho mil 500 trabajadores que quedaron desempleados tras el cese de operaciones.

¿Por qué se llegó a esta situación? Al agotarse todas aquellas alternativas para “lograr la conservación de la empresa concursada” se actualizó la hipótesis de “declaración de plano en estado de quiebra de la comerciante mexicana Inter, sociedad anónima de capital variable, tal y como lo prevén los artículos 167 fracción II y 168 de la Ley de Concursos Mercantiles (LCM).

De acuerdo con información del Consejo de la Judicatura Federal (CJF), los artículos establecen que para llegar a esa declaratoria de quiebra de un comerciante, deben haberse agotado previamente la etapa de conciliación y sus prórrogas, como en el caso ocurrió, y porque no se presentó ante el juez rector del procedimiento para su aprobación judicial “una propuesta de convenio concursal entre el comerciante y sus acreedores”.

Un largo camino

En enero de 2011, PC Capital entregó a las autoridades un listado de inversionistas que capitalizarían con 200 millones de dólares a Mexicana para iniciar operaciones en febrero de ese año, pero el grupo de capital privado y banca de inversión no acreditó los recursos y en marzo Tenedora K, poseedora de las acciones de la empresa, reemprendió la búsqueda de un nuevo inversionista.

En los seis meses posteriores a la salida de PC Capital, nuevos grupos anunciaron su interés por participar, tales como Altus Prot, TG Group, Avanza Capital, Med Atlántica e Iván Barona, aunque ninguno concretó la adquisición de la compañía.

El 9 de junio de ese año, TG Group salió de la puja, pero dado que al parecer presentó documentación falsa, el concurso mercantil entró a una supuesta fase final con solo dos grupos de inversionistas, Iván Barona y Altus Prot.

En julio, el Grupo Avanza Capital exhibió ante el conciliador y administrador de Mexicana una garantía bancaria por 300 millones de dólares y el 8 septiembre de ese año pasado, el juez Consuelo Soto, encargado en ese momento del concurso mercantil, fijó un nuevo plazo para el rescate y aclaró que de no darse una resolución pronta ésta sería declarada en quiebra.

El 9 de noviembre de 2011, el juez rector evaluó una segunda prórroga para la aerolínea, a unos días de concluir el plazo que ya había estipulado tras el reinicio del cómputo del período de conciliación.

Sin embargo, con el incumplimiento del grupo de inversionistas, Mexicana de Aviación terminó la participación de Iván Barona, así como de su fondeador Mikhael Shamis, pues no encontraron las condiciones requeridas para presentar el dinero propuesto para la reestructura.

El 12 de diciembre de 2011, Mexicana de Aviación contó con la documentación que amparaba activos tangibles e intangibles localizados en Estados Unidos y pertenecientes a la empresa, lo que dio nuevos bríos al proceso.

El conciliador Gerardo Badín dijo que la empresa recibía ingresos mensuales de la base de mantenimiento (MRO), recintos fiscalizados y de cuentas por cobrar, por lo que para financiar su operación sólo bastaría la inversión de 250 millones de dólares. Entonces estimó que los recursos serían suficientes para resolver obligaciones como los pagos al IMSS, Infonavit, refacciones de aeronaves y nóminas de alrededor de 700 empleados.

El 17 de enero de 2012, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión propuso que el gobierno federal otorgara una carta de crédito por 300 millones de dólares para reiniciar las operaciones de Mexicana.

El 31 de enero, el juez Consuelo Soto dio a conocer que el grupo Med Atlántica contaba con los 300 millones de dólares en un fideicomiso para capitalizar a la empresa.

El 24 de febrero, Consuelo Soto anunció que Med Atlántica demostró la solvencia y condiciones para quedarse con las operaciones de la aerolínea, por lo que el siguiente paso era suscribir el convenio con lo acreedores para emitir el certificado de operador aéreo.

El 8 de marzo, Tenedora K informó que no se había realizado la transmisión del control accionario de Mexicana de Aviación y empresas relacionadas.

El 21 de marzo, el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) acotó que no participaba en negociación alguna que tuviera como propósito una posible participación en sociedad con Mexicana, relacionada con los nueve aviones que mantiene como resultado del crédito otorgado en el año 2009 a la aerolínea. Así reiteró su posición de que las aeronaves que garantizan el financiamiento pudieran venderse a arrendadoras internacionales o a la propia Mexicana una vez que sea capitalizada.

El resto de 2012 significó para Mexicana nuevos plazos, supuestos inversionistas y el cambio del juez Consuelo Soto por Edith Alarcón ante la falta de resultados en el proceso.

Con la nueva administración federal, el titular de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza, dejó en claro que el gobierno no rescatará a Mexicana de Aviación ni a ninguna otra aerolínea con problemas financieros.

Previo a lo anterior, la nueva juez rectora del concurso mercantil de Mexicana negó a Iván Barona y BF International Mining Traders la ampliación del plazo estipulado para presentar los recursos necesarios.

A finales de 2012, la juez dispuso de un nuevo plazo de 45 días hábiles para comprobar hasta 300 millones de dólares, necesarios para que la línea aérea haga frente a sus deudas y opere nuevamente.

Pero como Iván Barona no acreditó los 100 millones de dólares, perdió su carácter de único y potencial inversionista.

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