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El bajo nivel de inglés en México también afecta a la economía

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Según la opinión de expertos y análisis de estadísticas que se llevan a cabo a nivel mundial, en niveles económicos todas las decisiones que adopte el gobierno de un país tienen repercusión. Cuando decimos todo es todo. La clase política tiene la potestad de elegir en qué sectores quiere invertir y cuál es la repercusión que eso puede tener para un territorio. Y hay una rama en la que no se termina de avanzar en México y que está pasando factura a un medidor económico tan determinante como el Producto Interior Bruto (PIB). Hablamos de la educación, tan castigada de un tiempo a esta parte por el sector público.

Las cifras de la base de datos del medio Expansión revelan que desde 2013 hasta 2015 el gasto público en educación fue en aumento. De 45.000 millones de euros invertidos se pasó a 55.000 y se aumentó en más de dos puntos el porcentaje de gasto hasta alcanzar el 19,02%. El gasto per cápita también mejoró en 75€ en cuestión de tres años. Buenos datos y que hacían pensar que se seguía con la idea iniciada a inicios de siglo XXI, donde el gasto tan solo alcanzaba los 30.000 millones. Sin embargo, algo cambió en los siguientes años y eso ha ido creando un claro retroceso cultural, y por tanto, económico.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público anunciaba en sus presupuestos a finales del pasado año que los aumentos en materia de educación regresaban. Tras cuatro años de recortes, el presupuesto crecía en un 0,5% para 2020 con respecto al del año 2019. Un dato algo tramposo, puesto que prácticamente el 98% de los recursos destinados a educación van a parar al gasto habitual. Esto se refiere al pago de nóminas o al consumo. Algo necesario y que no deja mucho margen de maniobra para otras áreas. Thamara Martínez, coordinadora de educación y finanzas públicas del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) se mostraba tajante con este anuncio.

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Hace falta más presupuesto. A pesar de que este año se contempla un incremento muy pequeño no nos queda claro que tan ganadora es la educación en este presupuesto. Hay muchos recortes en subfunciones”, declaraba Martínez. De hecho, curioso fue el dato de que el gasto destinado para la creación de nuevas escuelas solo representara un 0,1% de ese presupuesto. La educación es un derecho y contamos con la suerte que en muchos países la primaria es gratuita, a pesar de que haya familias que luego no puedan cargar con los costos añadidos. Muchas acaban acudiendo a instituciones como ONG en busca de ayuda y soporte.

En México hay academias formativas que realizan encuentros con asociaciones africanas que se dedican a ayudar a aquellos que no pueden tener acceso a una educación digna. EF English Live es un ejemplo de escuela que se desplaza a interactuar con instituciones como Imbala Trust. Allí aprenden y dan su granito de arena para luego recoger ideas y traerlas a la República, donde también hay gente a la que no le llegan los recursos para ir a la escuela y que tiene que apoyarse en terceros agentes. Enseña por México o PROED son organizaciones que se dedican a esas tareas por la educación.

Y es que la educación es determinante y un seguro de inversión de cara al futuro. La economía nota cuando esta no está bien y se resiente, algo que ya se ha dejado notar en México. Fernando Valenzuela, director de Latinoamérica del itslearning inc, afirmaba para Publimetro que había materias determinantes con las que se podía hacer crecer el PIB muy fácilmente: “Es muy sencillo. Solo aprendiendo matemáticas e inglés, la economía mexicana puede crecer un 4% en el PIB. Solo con esas dos. Ahora agrégale ciencias o humanidades y entonces veremos que el potencial es enorme”, afirmaba el experto.

Este especialista también señalaba que en territorio azteca se deja muy poco espacio a la inversión privada y que la República debería abrirse a la ayuda que esta puede proporcionar. Y que sobre todo la mejora del inglés podría tener un gran impacto, viendo el nivel que a cada año que pasa van demostrando las nuevas generaciones. Según el informe EF EPI 2019, que mide los índices de dominio de inglés en más de 100 países del mundo, México descendió por sexto año consecutivo y se mantiene en la designación de nivel “bajo”.

En la otra materia destacada por Valenzuela, las matemáticas, tampoco los datos son muy alentadores. Según el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), el 35% de los estudiantes mexicanos de 15 años no cuentan con el nivel mínimo de competencias para seguir estudiando una materia como matemáticas.

Ante ello, especialistas como José Escamilla de los Santos, director del Laboratorio de Innovación Tecnológica del Tecnológico de Monterrey, afirmaban que la apuesta por la innovación en educación es clave. En países como Noruega se ha demostrado que las cantidades invertidas en educación tienen una gran retribución y que si la tecnología ha cambiado la forma de hacer negocios, también puede llegar a ser muy importante en materia educativa.

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