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John Forbes Nash y el Equilibrio de Nash

John Forbes NashLos genios como tal, siempre han presentado características peculiares que los diferencian del resto de los mortales, pero en ocasiones estas toman una relevancia que a veces pueden parecer incompatibles con la mente del sujeto en cuestión. Un buen ejemplo de ello es sin duda el Premio Nobel de Economía John Forbes Nash Jr.

John Nash logró ser considerado uno de los mejores matemáticos de la época a pesar de una esquizofrenia paranoide que le condiciona durante gran parte de su vida.

La fascinante historia de John F. Nash fue llevada al cine en “A Beautiful Mind”, inspirada en la novela homónima de Sylvia Nasar, resultando un éxito en Hollywood al ser premiada en 2001 con 4 Oscar de la Academia, entre ellos los más importantes, mejor película y mejor director. Pese a todo, la historia cinematográfica no se ajusta demasiado a la real y contiene muchas inexactitudes sobre la vida de Nash.

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John Nash (1928), hijo de un ingeniero eléctrico y una profesora, tuvo una infancia solitaria y complicada. En el colegio, su carácter introvertido, sus malas notas y su reticencia a seguir las reglas, provocaron que se le llegara a considerar incluso un poco atrasado.

A los 12 años creó una especie de laboratorio en el sótano de su casa donde experimentaba fabricando explosivos. Esa afición rebelde le propicio los únicos dos amigos de su adolescencia, aunque la muerte de uno de ellos manipulando un artefacto explosivo terminó por devolverlo a su vida solitaria.

Pese a la disparidad que demuestra entre su avanzado talento y sus problemas para relacionarse, en 1945 gana una beca que le lleva al Carnegie Institute of Technology donde pretende estudiar ingeniería química, pero el profesor de matemáticas John Synge intuye su especial talento y le convence para que se especialice en su materia.

En 1948 ya licenciado en Matemáticas le aceptan en las mejores universidades del país para sus estudios de postgrado. Aunque Nash consideraba que la mejor era Harvard, se decanta por Princeton que le ofrece una beca más completa. Cuenta una anécdota que en la carta de recomendación para su ingreso solo figuraba una frase “Este tipo es un genio”. En Princeton coincidirá con ilustres profesores como Albert Einstein, Robert Oppenheimmer (creador de la bomba atómica) y John Von Neumann (pionero en la Teoría de los juegos).

Una vez allí su carácter introvertido se acentúa mientras se sumerge cada vez más en resolver problemas de lógica y geometría. Apenas un año después escribe un artículo en el que aplica la Teoría de los Juegos de Von Neumann a situaciones que implicaran conflicto y ganancias. Este artículo, que contenía los elementos de una revolución económica, fue el que a la postre le otorgaría el Premio Nobel de Economía en 1994.

Bajo el nombre de Equilibrio de Nash, analiza una situación en la que varias personas que compiten por un recurso siguen diferentes estrategias basadas o no en el juego cooperativo, con el objetivo de obtener ganancias en función de la estrategia de los demás. Este trabajo ha tenido una gran influencia en diferentes campos a los que se ha aplicado. Sin duda el juego es uno de ellos y más concretamente el póker, para el que ha supuesto una auténtica revolución. Lo complejo de la teoría requiere de unos conocimientos avanzados para ponerla en práctica durante el juego, pero realmente es un recurso importante en las mesas de Texas Holdem. No en vano hay quien dice que John Von Neumann se inspiró en el póker en el comienzo de la Teoría de los juegos.

nash

Pero el Equilibrio de Nash llegó mucho más lejos. En 1950, la RAND Corporation que se encargaba de los estudios científicos de Estados Unidos relacionados con la Guerra Fría, se hizo con los servicios de Nash para aplicar la Teoría de Juegos en el análisis de estrategias militares y diplomáticas. Solo 5 años después fue expulsado de la corporación al ser arrestado durante una redada de la policía que pretendía capturar homosexuales. Las tendencias sexuales de Nash siempre fueron motivo de polémica pese a que él siempre negó cualquier tipo de inclinación homosexual.

En esta época el desequilibrio mental de John Nash comenzó a hacerse más patente. En medio de un matrimonio con Alicia Larde, una de sus alumnas del MIT de Massachusetts donde ejercía de profesor, los síntomas de lo que más adelante se diagnosticaría como una esquizofrenia comenzaron a aparecer de manera frecuente. Sus rarezas se acentuaron y comenzaron las voces y las alucinaciones. Se sentía perseguido en una conspiración criptocomunista y los extraterrestres se comunicaban con él por medio del New York Times. Su psicosis llegó a un punto en el que incluso viajó a Europa pidiendo un asilo político que le protegiera de sus perseguidores.

En 1962 Alicia pidió el divorcio. Tras varios ingresos en hospitales psiquiátricos que controlaban su estado decidió abandonar su tratamiento de fármacos, pero esta vez decidido a resolver por él mismo sus problemas psiquiátricos. Pese a que las alucinaciones comenzaron de nuevo, trataba de reconocerlas e ignorarlas. Durante años deambuló por las aulas de Princeton.

A finales de los 80 logró controlar su enfermedad. Comenzó a tratar con las personas de forma natural. Aunque las alucinaciones nunca desaparecieron consiguió separarlas de la realidad. La victoria final le llegó en 1994, cuando con 66 años recogió en Estocolmo el Premio Nobel de Economía por su trabajo realizado unos 40 años atrás.

John Forbes Nash sigue trabajando en su pasión, las matemáticas.

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